Adicciones comportamentales

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Mª Llanos Pardo Balliriain, psicóloga clínica en Pamplona

Mª Llanos Pardo Balliriain

Colegiada Nº 00712

Centro de Psicología Methodos

Adicciones comportamentales (sin sustancia)

Puedo ofrecerte un espacio seguro y totalmente confidencial donde podrás expresarte libremente sin temor a ser criticado. Mi amplia experiencia en estas adicciones me permitirá crear un plan de tratamiento adaptado a tu problema, teniendo en cuenta todas tus circunstancias, desde la terapia cognitivo-conductual.

Son trastornos de dependencia en los que no interviene una sustancia como el alcohol o las drogas sintéticas, sino actividades y comportamientos cotidianos que, convertidos en adicción, impiden llevar una vida satisfactoria.

Existen hábitos de conducta aparentemente inofensivos que pueden convertirse en adictivos, causando un profundo malestar físico y emocional en la persona afectada e interfiriendo de forma grave en su vida cotidiana.

Las principales adicciones comportamentales son el juego patológico (ludopatía), el abuso de internet y las redes sociales, la adicción a las compras, al sexo o al trabajo.

El daño viene ocasionado por la pérdida de control sobre una conducta que inicialmente generaba placer (jugar, chatear, comprar…).

Una conducta adictiva es aquella que:

  • Al sujeto le parece que escapa a su control consciente.
  • Continúa a pesar de sus adversas consecuencias.
  • Está precipitada por un sentimiento que puede ir desde un deseo moderado hasta una obsesión intensa.
  • Puede llevar a la persona a organizarse la vida como adicto.

El adicto experimenta una enorme incapacidad para frenar el impulso a pesar del daño evidente que le ocasiona su conducta, experimentando constantes sentimientos de culpa, vergüenza y desvalorización personal.

Consecuencias de las adicciones comportamentales

Las adicciones comportamentales o sin sustancia provocan graves consecuencias negativas en la persona afectada:

Psicológicas y emocionales

  • Trastornos del estado de ánimo: alta comorbilidad con cuadros de depresión, ansiedad generalizada y crisis de pánico.
  • Sentimientos de culpa y baja autoestima: el paciente experimenta un ciclo constante de arrepentimiento, vergüenza y autorreproches tras perder el control de la conducta.
  • Distorsión de la realidad: desarrollo de autoengaños, mentiras sistemáticas y negación del problema para justificar el comportamiento ante sí mismo y los demás.
  • Irritabilidad y síndrome de abstinencia: aparición de una profunda inquietud, cambios de humor bruscos, insomnio y agresividad cuando se restringe el acceso a la conducta (por ejemplo, no poder apostar o retirar el móvil).

Físicas y de salud

  • Alteraciones del sueño: el insomnio es común debido a la presencia de pensamientos relacionados con la culpa y la búsqueda de oportunidades para llevar a cabo su conducta adictiva (por ejemplo, buscar dinero para jugar).
  • Abandono del autocuidado: desatención de la higiene personal, la alimentación (saltarse comidas o comer de forma ansiosa) y sedentarismo.
  • Somatizaciones por estrés: dolores de cabeza crónicos, problemas gastrointestinales y tensión muscular debido al estado de alerta constante.

Sociales y familiares

  • Aislamiento social: el adicto tiende a recluirse y a perder el interés por otras actividades; va abandonando progresivamente el contacto con los amigos, familiares, pareja… y dejando sus aficiones sanas.
  • Conflictos: discusiones continuas y riesgo de ruptura de sus vínculos familiares y/o de pareja.

Laborales y/o académicas

  • Pérdida de concentración en los estudios o el trabajo, absentismo, retrasos continuos y negligencia en las responsabilidades, lo que puede derivar en despidos o fracaso escolar.

Económicas y/o legales

  • Endeudamiento: pérdida de dinero y acumulación de deudas (muy grave en la ludopatía y las compras compulsivas).
  • Conductas deshonestas: aparición de mentiras reiteradas, robos o fraudes para financiar la conducta adictiva.

Ludopatía, adicción a los juegos de azar

Tengo amplia experiencia escuchando y tratando a jugadores y a sus personas de apoyo.

El jugador sufre con su problema; tiene verdaderas dificultades para controlar su juego. Necesita ayuda para superarlo. La terapia y el apoyo familiar son fundamentales.

La problemática relacionada con los juegos de azar tiene una enorme presencia en nuestra sociedad. Y lo que es más preocupante, cada vez son más jóvenes las personas que padecen las consecuencias negativas originadas por el uso abusivo de máquinas tragaperras, apuestas deportivas, bingos, loterías, etc., tanto en su versión presencial como a través de internet.

El tipo de juego de azar que más ha aumentado en las últimas décadas son las apuestas deportivas online. Su incremento se debe al fácil acceso, a la mayor privacidad y a que las recompensas son inmediatas, lo que lo convierte en un juego muy adictivo.

¿Qué es la ludopatía?

La ludopatía o juego patológico es un trastorno psicológico que se caracteriza por una dependencia emocional del juego, una pérdida de control y por provocar una interferencia en el funcionamiento normal de la vida cotidiana.

Las conductas más destacadas que se pueden apreciar en una persona que tiene problemas con el juego de azar son:

  • Se preocupa cada vez más por el juego.
  • Dedica cada vez más tiempo a jugar.
  • Necesita realizar apuestas cada vez más altas para experimentar la misma emoción.
  • Experimenta síntomas de abstinencia si deja de jugar bruscamente.
  • Puede emplear el juego para olvidar o evitar estados de ánimo desagradables.
  • Llegado el momento de las pérdidas, apuesta cantidades cada vez mayores para tratar de recuperar.
  • Llega a mentir para poder seguir jugando.
  • Le genera conflictos con la familia y a veces en el trabajo.
  • Acaba solicitando, y a menudo recibiendo, préstamos de la familia y/o amigos, de entidades financieras o prestamistas.
  • Puede llegar a cometer actos ilegales para financiar su juego o tapar sus deudas.

El juego patológico se halla categorizado en los manuales diagnósticos como un trastorno del control de los impulsos:

El ludópata presenta una dificultad creciente en resistir sus deseos o impulsos de juego. Su habilidad para decidir en qué momento y de qué manera juega se va deteriorando progresivamente, ocasionándole un enorme sufrimiento.

En la actualidad, muchos clínicos y teóricos consideran el juego patológico como una adicción sin droga, ya que la sintomatología de los ludópatas coincide en gran parte con la de otros adictos. Estamos ante una adicción psicológica.

Adicción a internet y redes sociales

Uso problemático de internet y nuevas tecnologías

Internet y las redes sociales virtuales son tecnologías que han irrumpido en los últimos años y que tienen un gran impacto en nuestra sociedad, especialmente entre los más jóvenes.

Son avances tecnológicos que aportan muchos beneficios, pero tienen un gran poder adictivo, favoreciendo que muchas personas terminen «obsesionadas» y sean incapaces de controlar su uso, hasta el punto de poner en riesgo su trabajo, sus relaciones y su descanso.

Entre las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), internet es la que destaca sobre las demás debido principalmente a su fácil acceso, tanto desde dispositivos informáticos como desde dispositivos de telefonía móvil.

El uso de internet responde a dos tipos de necesidades: por un lado, la búsqueda de información y, por otro, la búsqueda de interacción social. Los elementos con mayor poder adictivo son los referidos a la relación interpersonal (chat, foros, correo electrónico) y los juegos online (juegos de rol, estrategia, casinos virtuales).

Hablamos de un uso compulsivo, problemático y excesivo de plataformas digitales y redes sociales. La persona experimenta una necesidad obsesiva de estar conectada, revisar actualizaciones o interactuar en línea. Esto provoca el aislamiento del entorno real, el descuido de las obligaciones académicas y/o laborales y alteraciones emocionales (como ansiedad o irritabilidad) cuando no se tiene acceso a la red.

A continuación, aparecen una serie de afirmaciones relacionadas con el uso abusivo del móvil:

  • Duermo con el teléfono móvil encendido.
  • Utilizo constantemente el móvil en clase o en el trabajo.
  • Utilizo el móvil mientras conduzco.
  • Lo primero que hago al despertar es mirar el móvil.
  • Si me dejo el móvil en casa, volvería rápidamente a buscarlo.
  • Mi familia, amigos o pareja me han recriminado algunas veces que no les hago caso por estar pendiente del móvil.
  • Consulto el teléfono en lugares o situaciones poco apropiadas para su uso, como durante una comida, en el lavabo, haciendo deporte o en el cine.
  • Siento cierta intranquilidad cuando no llevo el móvil conmigo.
  • Miro el móvil de forma repetitiva para ver si me han llamado o escrito, aunque no haya sonado.
  • Cuando voy por la calle, voy chateando.
  • Tengo mis contraseñas guardadas en el móvil.
  • Me pongo de mal humor cuando me veo obligado a prescindir del móvil.
  • Le robo tiempo a otras actividades para dedicárselo al móvil.

Adicción a las compras

Es un impulso irrefrenable, urgente y repetitivo de adquirir objetos que, por lo general, la persona no necesita o no puede pagar. El acto de comprar busca aliviar estados de malestar emocional, tristeza o vacío. Aunque genera una gratificación instantánea, inmediatamente después suele provocar fuertes sentimientos de culpa, problemas financieros graves y conflictos familiares.

Comportamiento de compra

A continuación, aparecen una serie de afirmaciones que están vinculadas con la adicción a las compras:

  • Los centros comerciales y las zonas de tiendas me empujan a comprar.
  • Espero con impaciencia cobrar para poder ir de tiendas.
  • Suelo comprar cosas para sentirme mejor.
  • Cuando veo algo que me gusta, siento la necesidad de comprarlo.
  • Después de comprar, a menudo, me arrepiento por lo gastado.
  • Los catálogos, los anuncios y la publicidad me empujan a comprar.
  • Compro cosas que no utilizo.
  • Me resulta difícil dejar de comprar, aunque me lo proponga.
  • Oculto algunas de las cosas que compro.
  • Cuando compro me siento muy a gusto.
  • Me voy de compras, aunque no pueda permitírmelo.
  • Para mí comprar es una experiencia excitante.