Es un trastorno de ansiedad que tiene que ver con la existencia de pensamientos, imágenes e impulsos que bloquean la mente de la persona, atemorizándola y atormentándola.
Lo característico del problema es la presencia de obsesiones y de compulsiones.
Las obsesiones son pensamientos involuntarios, repetitivos y de alta frecuencia que aparecen en nuestra mente sin que lo deseemos. Pueden estar expresadas en forma de palabras y frases o de imágenes. El contenido es amenazante, inaceptable moralmente, grotesco o extraño para la persona que lo sufre; por ejemplo, creer que se ha contagiado de una enfermedad grave, que la colilla que dejó en el cenicero va a provocar un incendio o que desea hacer daño a alguien sin motivo.
Las compulsiones son comportamientos estereotipados, voluntarios, que pueden llegar a ser muy organizados y elaborados y que tienen como fin reducir la posibilidad de que suceda la catástrofe temida o bloquear la ansiedad causada por la obsesión. Pueden ejecutarse físicamente, como lavarse repetidamente las manos o comprobar que las puertas estén bien cerradas, o mentalmente, como hacer operaciones mentales o rezar.
Es un trastorno que puede parecer extraño y difícil de entender, pero en realidad es bastante común y ha sido muy estudiado por lo que es tratable. La terapia cognitivo-conductual es la que ha demostrado ser más eficaz para tratar el TOC. Esta terapia enseña nuevas formas de pensar y responder a los pensamiento e impulsos.