Comunicación y autoestima

¿Tienes dudas?

Mª Llanos Pardo Balliriain, psicóloga clínica en Pamplona

Mª Llanos Pardo Balliriain

Colegiada Nº 00712

Centro de Psicología Methodos

Comunicación y habilidades sociales

Si tu forma de relacionarte te hace sentirte mal, si tienes dificultades para comunicarte de manera adecuada con los demás… como psicóloga con experiencia, puedo ayudarte a mejorar tus habilidades de comunicación.

La conducta socialmente habilidosa es:

Ese conjunto de conductas emitidas por un individuo en un contexto interpersonal que expresa los sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de ese individuo de un modo adecuado a la situación, respetando esas conductas en los demás, y que generalmente resuelve los problemas inmediatos de la situación mientras minimiza la probabilidad de futuros problemas.

Tener buenas habilidades sociales y de comunicación significa tener la capacidad de mantener buenas relaciones a la hora de interactuar con otras personas. Nos ayudan a construir relaciones de calidad en cualquier entorno, ya sea social, laboral o familiar.

Tipos de habilidades sociales

Podemos clasificar las habilidades sociales en dos tipos, según su grado de complejidad. Por un lado, existen las habilidades sociales básicas, como saber escuchar y hacer preguntas, iniciar y mantener conversaciones, presentarse, hacer cumplidos, expresar una opinión, etc. Por otro lado, están las habilidades sociales complejas, que incluyen, entre otras, expresar quejas, saber disculparse, pedir ayuda, admitir las críticas, convencer a los demás o negociar.

El conocimiento y aprendizaje de las habilidades sociales es muy importante para:

  • Comprender a los demás, siendo capaces de entender sus motivos de actuación.
  • Reconocer, entender y expresar con claridad nuestros deseos y necesidades.
  • Convivir con los demás disminuyendo la probabilidad de conflictos.

¿Qué habilidades podemos usar para mejorar nuestra comunicación?

Escucha activa

Si queremos establecer buenas relaciones, es tan importante o más saber escuchar que saber transmitir. Si solo hablamos y no escuchamos, no conseguiremos una buena comunicación. Para escuchar bien es necesario vaciar y liberar nuestra mente. Si nuestra mente está llena de prejuicios o sesgos, no seremos capaces de escuchar lo que los demás nos pueden aportar.

Empatía

La empatía es una habilidad con dos vertientes. En primer lugar, es la capacidad de ponerse en el lugar del otro y experimentar lo que siente como si fuera propio. En segundo lugar, es la capacidad de comunicarle con claridad que sabemos cómo se siente.

Asertividad

La asertividad es la capacidad para expresar de manera clara y sencilla nuestros sentimientos y opiniones, sin herir o perjudicar a otras personas. No solo se trata de ser capaces de expresar lo que estamos sintiendo; además, hay un interés en tener en cuenta cómo le afecta a la persona que recibe el mensaje.

Aceptación de emociones negativas

Hace referencia al hecho de comprender que no todo va a salir siempre como deseamos. La aceptación de emociones negativas genera beneficios y hace que los efectos de la situación sean menores. Aceptar nuestros errores nos ayuda a ser sinceros con nosotros mismos y a ver con mayor claridad la situación en la que estamos. Errar y aceptarlo de forma natural nos hace más humanos y puede ayudarnos a vincularnos con mayor facilidad a los demás.

Por otra parte, la aceptación de un evento negativo supone que dejemos de darle tanta importancia y que no nos afecte de forma tan prolongada, lo cual nos permite centrarnos mucho más en lo que sí podemos hacer.

Mejora de la autoestima

La terapia puede serte útil si eres una persona que se critica con excesiva dureza y se exige demasiado, si te sientes insegura y quieres aprender a comprenderte mejor y a valorarte.

Tener una buena autoestima es el primer paso para la salud emocional.

La autoestima es el valor que nos damos a nosotros/as mismos/as: cómo nos estimamos, nos valoramos y cuán valiosos creemos que somos.

La autoestima es el resultado de la opinión que una persona tiene de sí misma: de su apariencia física, de sus aptitudes, de sus éxitos, de la riqueza de su vida afectiva.

No aceptarnos como somos incide negativamente en casi todos los aspectos de nuestra vida: temer los errores, no atrevernos a hacer cosas nuevas, evitar situaciones sociales, no conocer gente nueva, no aceptar las críticas y un largo etcétera que, en ocasiones, desemboca en problemas de depresión, ansiedad o trastornos adictivos.

Los pilares de la autoestima

  • Autoconocimiento: conocerse a uno/a mismo/a profundamente es, sin duda, el primer paso para valorarse. Conocernos implica ser conscientes de nuestras fortalezas, pero también de nuestras debilidades; es decir, debemos tener una visión objetiva y realista. Un análisis adecuado nos dará un gran impulso para comenzar a andar hacia nuestra meta: tener una sana autoestima.
  • Autorrespeto: conocerse es clave, pero respetarse a uno/a mismo/a es prioritario. Debemos vigilar nuestro diálogo interior, hablarnos bien, evitar castigarnos con autocríticas negativas y exageradas, y ser conscientes de que todos tenemos virtudes y defectos; por mucho que abunden nuestras debilidades, no es excusa para no respetarse.
  • Autoaceptación: debemos aceptarnos tal y como somos, con nuestras virtudes y nuestras limitaciones, es decir, estar cómodos con nosotros mismos. Esto no quiere decir que no sigamos trabajando para mejorar, pero sí es importante aprender a convivir con la única persona que seguro que siempre tendremos al lado: nosotros/as mismos/as.
  • Autoeficacia: es la confianza que tenemos en nuestra propia capacidad para superar los retos y obstáculos que se nos presenten.

Las raíces de la autoestima

  • Éxitos y fracasos
  • Ámbito escolar
  • Opiniones ajenas
  • Valoración subjetiva
  • Familia
  • Estilo educativo