Cómo ayudar a un ludópata

La problemática relacionada con los juegos de azar tiene cada vez mayor presencia en nuestra sociedad. Cada vez son más las personas que padecen las consecuencias negativas que aparecen por el uso abusivo de máquinas tragaperras, apuestas deportivas, bingos, loterías, etc. (offline y online).

La ludopatía o juego patológico es un trastorno psicológico que se caracteriza por una dependencia emocional del juego, una pérdida de control y por provocar una interferencia en el funcionamiento normal de la vida cotidiana.

Las conductas destacadas apreciables en una persona con problemas con el juego de azar son:

Cada vez más preocupación por los juegos de azar.

Dedica cada vez más tiempo a jugar.

Necesita realizar apuestas cada vez más altas para experimentar la misma emoción.

Experimenta síntomas de abstinencia si deja de jugar bruscamente.

Puede emplear el juego para olvidar o evitar estados de ánimo desagradables.

Llegado el momento de las pérdidas, apuesta cantidades cada vez mayores para tratar de recuperar.

Llega a mentir para poder seguir jugando o realiza actos ilegales para pagar deudas o conseguir más dinero para jugar.

Su actitud genera conflictos con la familia y a veces en el trabajo.

Acaba solicitando y a menudo recibiendo, préstamos de la familia y/o amigos, de entidades financieras o prestamistas.

Puede llegar a cometer actos ilegales para financiar su juego o tapar sus deudas.

La ludopatía, una adicción psicológica

El juego patológico se halla categorizado en los manuales diagnósticos como un trastorno del control de los impulsos; “El ludópata presenta una dificultad creciente en resistir sus deseos o impulsos de juego. Su habilidad para decidir en que momento y de que manera juega, se van deteriorando progresivamente ocasionándole un enorme sufrimiento”
En la actualidad, muchos clínicos y teóricos consideran al juego patológico como una adicción sin droga ya que la sintomatología de los ludópatas coincide en gran parte con la de otros adictos. Estamos ante una adicción psicológica.

Una conducta adictiva es aquella que:

Al sujeto le parece que escapa a su control consciente.

Continúa a pesar de sus adversas consecuencias.

Está precipitada por un sentimiento que puede ir desde un deseo moderado hasta una obsesión intensa.

Puede llevar a la persona a organizarse la vida como adicto.

El jugador excesivo no es un vicioso ya que:

No es el único responsable de su problema.
Sufre con su problema; tiene verdaderas dificultades para controlar su juego.
Necesita ayuda para superarlo. La terapia y el apoyo familiar son fundamentales.

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